El caso "onírico" de Marie
En la cultura sufí el maestro preguntaba sobre los sueños que tenía el alumno para evaluar su evolución. Hay sueños significativos que ayudan a nuestra conciencia a entenderlos, si tiene referentes para ello o para procesarlos con cierta lógica.
Debido a ello las formas para acceder a estos temas cuando la vida nos los pone
delante, es que se nos presenten como señales sutiles, impulsos inconscientes, intuiciones o
a través de sueños significativos por poner algunos ejemplos.
A nivel psíquico
el Violeta homeopático cuando es necesario, da un
impulso para abrir una puerta a la vida interna, al ámbito subconsciente e inconsciente, más allá de las fronteras de
la conciencia del mundo solo material.
El Caso:
Marie:
Mujer de 37 años con 2 hijos de 3 y 4 años, que desde hace 2 años sufre
pena continuada por el fallecimiento de su marido joven. Desarrollando un duelo
patológico por su muerte hace 2 años de enfermedad oncológica, con
más de 10 años de duración, donde ella fue la cuidadora principal en todo ese
tiempo. Llevó por esos 10 años la pena y sufrimiento por la enfermedad de su
marido, las sesiones de radio y quimioterapia, etc. Habiendo sido una pareja joven y
muy feliz, se trunco con la partida de él. Todo ello conllevo a Marie a un
estado de desesperanza, intento de suicidio, tristeza continua, debilidad,
descontento e incredulidad manifiesta de cualquier tema con indicios de
trascendencia o espiritual. Llevó tratamiento psiquiátrico con antidepresivos y
psicoterapia, de aquí la envían al centro de terapia del duelo, por considerar
su caso un duelo patológico. La terapia del duelo la mantuvo aunque con algunos
altibajos. Era difícil consolarla debido principalmente, a que ella no creía en
nada que trascendiese a la muerte y renegaba del tema.
Síntomas:
Intento de suicidio con sobredosis de fármacos, pensamientos suicidas
reiterados. Agotamiento crónico que la impide trabajar desde hace 2 años,
fibromialgia. Llanto frecuente, trastornos alimentarios sin apetito, vómitos,
mala alimentación, insomnio, pesadillas (con ataúdes, que la enterraban viva,
con su marido muerto, cadáveres, etc.), siente un frío extremo difícil de
aliviar. Sentimientos de culpa y rabia reiterativos. Pérdida de memoria y falta
de concentración. Apatía y desmotivación, desesperanza, a tal punto de no
querer cuidar a sus hijos. Trastorno de ansiedad generalizada. Aislamiento
social. Escepticismo.
Dentro
de los 2 años hizo varios tratamientos, al inicio diagnosticada en psiquiatría
como trastorno adaptativo mixto, ansioso depresivo. Tratamiento psiquiátrico
con fármacos antidepresivos y ansiolíticos. Tratamiento de psicología clínica.
Se deriva posteriormente a un centro especializado en atención al duelo,
durante 6 meses recibe también tratamiento de terapias naturales, terapia
floral, homeopatía, acupuntura, con lo que hay una mejora del trastorno de
ansiedad, ya no intenta suicidio, mejora la alimentación, sin embargo es
inestable y continúa con lo demás.
Del centro de atención al duelo se deriva a mi consulta. Le doy Violeta 15CH, un tratamiento inicial de dos tomas al día por tres días y después pasar a una toma diaria por una semana. Al quinto día de tomarlo, dice que “necesita abrir los ojos”, “que se le caigan vendas, que se siente ciega”, que para seguir necesita creer. Este ampliar de miras es sobre espiritualidad y la trascendencia de la muerte, es un buen síntoma ya que ha estado escéptica a todo ello y el Violeta ayuda en ese sentido.
Del centro de atención al duelo se deriva a mi consulta. Le doy Violeta 15CH, un tratamiento inicial de dos tomas al día por tres días y después pasar a una toma diaria por una semana. Al quinto día de tomarlo, dice que “necesita abrir los ojos”, “que se le caigan vendas, que se siente ciega”, que para seguir necesita creer. Este ampliar de miras es sobre espiritualidad y la trascendencia de la muerte, es un buen síntoma ya que ha estado escéptica a todo ello y el Violeta ayuda en ese sentido.
Empieza
a evocar recuerdos positivos de su matrimonio ya que hasta ahora solo se fijaba
en el proceso de la enfermedad y muerte. Empieza a poder mirar fotos que antes
no podía, por ejemplo, o a abrir armarios que estaban cerrados desde la muerte
de su marido, hacer lecturas que antes no podía leer... A la semana de tomar el
Violeta 15c tiene una fuerte crisis de llanto, sollozo
inconsolable, hasta cae al suelo casi no se la puede controlar, ansiedad, es lo que se conoce en homeopatía como una agravación medicamentosa. Inmediatamente se le dice que no lo tome más, una
agravación que significa una crisis curativa, como se verá. El Violeta actúa sobre los sueños, “el
viaje interno”, se relaciona con la espiritualidad, la trascendencia y la
muerte, entre otras cosas.
En
la noche siguiente Marie sueña que se le presenta su marido (como espíritu... en sus palabras), ella
le pregunta ¿por qué has tardado tanto? y él le contesta que “siempre he estado pero que ella no le dejaba
por su actitud; empeñada en llorar y sufrir. Que él estará allí, siempre la
visitará si ella lo permite...” en esto ella también ve a otras personas
con él y sabe que están muertos. Este no fue un sueño trivial, fue muy vivido, significativo
y de un gran impacto para la conciencia de Marie. A partir de aquí hay un gran
cambio de apertura, de fluidez, se le abre una puerta, también tiene más
serenidad.
La
parte más esencial de su problema se había armonizado, pero después de tanto
estrés, desajustes en la alimentación, en el sueño, el agotamiento, la
fibromialgia, etc. Quedaba por equilibrar esa parte física y emocional. Por ello al cabo de dos semanas se le da el Rojo 15c a razón de 2 tomas al día. Para su voluntad, la
debilidad, el desequilibrio térmico como falta de calor vital, la falta de
dinamismo y los dolores reumáticos. La reacción fue rápida, en apenas dos días
se siente enérgica, siendo ella una persona muy friolera, siente calor a nivel
físico, el Rojo homeopático actúa muy bien en ese sentido,
estuvo muy risueña, se fue de compras y a cenar con unas amigas. Dice que se
rió a gusto, cosa que no pasaba hacia años, sus amigas la vieron cambiada y
mejor y se lo dijeron. Claro que ya no influía el conflicto principal.
Aquí
se comienza a incrementar la mejora de manera sustancial. Su actitud pasa a ser
más positiva ante la vida... y la muerte. Puede ahora disfrutar de las actividades
y de las relaciones sociales, está alegre, disminuye de manera significativa su
ansiedad. Es capaz de ayudar a otros, disfruta más de la vida. Físicamente
tiene un mayor dinamismo vital, ya no tiene frío y sus dolores reumáticos han
disminuido de manera significativa. Después de 3 semanas usando el Rojo, Marie ha dejado todos los
fármacos: antidepresivos y ansiolíticos en los que aún recurría esporádicamente.
Después
de 10 meses su mejora permaneció constante sin ningún remedio.
Hoy
día han pasado casi 5 años, he visto a Marie varias veces desde entonces,
desde hace unos 2 años tiene una nueva pareja, se la nota feliz y lleva una
vida completamente normal.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario